#52: el Puesto de Motorizados de la Sede Limeña

El mayor limeño Miguel Larralde recibe la noticia de la muerte de su hermano menor en tierras del Círculo Argentino de Bordeu, durante una misión secreta y le piden que no la haga pública por motivos tácticos. Ante su enojo, intercede su amigo, el Gordo Yebra, para tratar de calmarlo. En el puesto de Motorizados, un grupo de mecánicos le daba duro a la carrocería de un Unimog, baleado por muchas y variadas municiones británicas. Guitarras eléctricas y una voz chillante, taparon los pasos de Larralde y de Yebra. «Rata Blanca. Odio Rata Blanca», se obcecó el Chivo para sus adentros. Era la nueva radio de Juana Tizón, Hablando de la Libertad, que estaba ganando cada vez más adeptos entre los canabineros. El comandante de Motorizados caminó hasta la radio, metida en una caja amplificadora de cedro, y la desenchufó de la Red Eléctrica Socialista. Recién en ese momento, los Leer más…

#51: Teniente Coronel, Fernando, el Gordo, Yebra

El mayor limeño Miguel Larralde recibe la noticia de la muerte de su hermano menor en tierras del Círculo Argentino de Bordeu, durante una misión secreta. Juana Tizón, mujer del General Lima, le pide que no haga pública la muerte de su hermano, pero el mejor conductor de la RSL sale de la habitación furioso y sin saber qué hacer. ― ¡Chivo! ―el gordo Yebra intentó inútilmente que nombrar a Larralde lo haga frenar―. Dale, la concha interminable de tu vieja. No me hagas correrte, pelotudo de mierda. Por algún motivo, la sucesión de insultos funcionó y el comandante de la Compañía de Motorizados detuvo su deambule. Cualquiera que le hubiera visto la cara al darse vuelta se hubiera preparado para la furia, pero el teniente coronel Fernando Yebra lo conocía lo suficiente como para saber que, esos ojos, estaban más cerca del llanto que de la violencia. ― ¿Qué Leer más…

#50: La Enfermedad de Lima

El mayor limeño Miguel Larralde recibe la noticia de la muerte de su hermano menor en tierras del Círculo Argentino de Bordeu, durante una misión secreta. Juana Tizón, mujer del General Lima, le pide que no haga pública la muerte de su hermano, pero el mejor conductor de la RSL sale de la habitación furioso y sin saber qué hacer. Con todo eso en la cabeza, Miguel Larralde siguió errando por la Sede, expresiva en cicatrices de bombas y proyectiles, de diversos tiempos y calibres, pasando sonámbulo frente a consultorios médicos con olor a diarrea, ruido a papeles de los perennes despachos limeños o el incesante transitar de laburantes acarreando objetos y mensajes de un lugar a otro, hasta que, sin proponérselo, el comandante de Motorizados terminó en el patio central. El patio, que solía ser un bullicioso encuentro de las distintas vertientes que alimentaban a la RSL, con sus Leer más…

#49: Dolores Tácticos

El mayor limeño Miguel Larralde recibe la noticia de la muerte de su hermano menor en tierras del Círculo Argentino de Bordeu, durante una misión secreta. Dentro de la Sede de la RSL, algunos de los más importantes miembros de la Resistencia Socialista Limeña le comunican que el caído Rafael Larralde era un militar de identidad reservada, mucho más importante de lo que el comandante de Motorizados suponía. El Chivo se quedó callado, estaqueado frente a la gran mesa de operaciones militares, tratando de recordar si había visto a su hermano desde la Traición de Molteni. Necesitaba saber si le había mentido en la cara sobre sus tareas en la RSL, igual que engañaba a todo el puto mundo. Al verlo calmado, Juana Tizón, la hacedora de poetas, retomó sus palabras. ― Es importante, Miguel, que entiendas que Rafael era un militar de identidad reservada y que ―la mujer de Leer más…

#48: Tiempo de Explicaciones

El mayor limeño Miguel Larralde recibe la noticia de la muerte de su hermano menor en tierras del Círculo Argentino de Bordeu, durante una misión secreta. Para brindarle explicaciones, dentro de la Sede de la RSL, se encuentran algunos de los más importantes miembros de la Resistencia Socialista Limeña.             Podría decirse que era un honor que el General instruya a varios de los más encumbrados miembros de la RSL para que le informen a alguien de la caída en combate de su hermano. No era algo habitual, menos en esa coyuntura, en la que, a pocas habitaciones del insonorizado Salón de Asambleas, Manuel Lima se reunía con parte de su mesa chica. La reacción se esperaba desde hacía días, luego de que el asesinato de los dos médicos de la Asociación Médica en la Delegación del Centro, coronara la preocupación previa: un endurecido y desconfiado protocolo de emergencia en Leer más…